Cualificar sin interrogar
La cualificación funciona cuando forma parte de la conversación. «¿Sigue disponible el piso de la calle Alta?». «Sí, sigue disponible. ¿Lo buscas para vivir o como inversión? ¿Tienes la financiación estudiada?». Con pocas preguntas naturales, el bot sabe si el contacto necesita vender antes su vivienda, si tiene una hipoteca preaprobada o si solo está tanteando precios de la zona. Lo que suele recoger:
- Presupuesto y forma de pago: financiación, ahorro propio o venta previa.
- Plazo y motivo de la búsqueda.
- Zonas y requisitos que no negocia.
- Datos de contacto y consentimiento para seguir en contacto.
Preguntas sobre el inmueble, desde la ficha
El bot responde con los datos del anuncio y con una ficha interna ampliada que controlas tú: orientación, gastos de comunidad, IBI, estado de la instalación, plazas de garaje opcionales. Si un dato no está, lo dice y lo anota para el agente. Hay información que no debe dar nunca: datos del propietario, su situación personal o el precio mínimo que aceptaría.
En alquiler de vivienda, ojo con las respuestas sobre honorarios: desde la Ley 12/2023, por el derecho a la vivienda, los gastos de gestión inmobiliaria corren a cargo del arrendador. El bot debe contestar con tu política ya ajustada a esa norma.
Agenda de visitas y CRM inmobiliario
La visita se agenda sobre la disponibilidad real de cada agente y, si hace falta, del propietario o del inquilino actual. El bot envía la confirmación con la dirección y un recordatorio, y si el interesado cancela, libera el hueco. Por WhatsApp, los recordatorios que envía la agencia necesitan plantillas aprobadas por Meta y consentimiento previo.
Si trabajas con un CRM inmobiliario como Inmovilla o Witei, la integración depende de lo que permita su API: cuando hay acceso, el bot registra la conversación, la cualificación y la visita en la ficha del contacto; cuando no, se usa otra vía, como un correo estructurado o una exportación periódica.
Lo que el bot no debe hacer
- Negociar el precio, recoger ofertas en firme o hablar de arras: eso lo lleva el agente.
- Dar asesoramiento fiscal o jurídico sobre la compraventa, la hipoteca o una herencia.
- Valorar una vivienda por chat: puede recoger los datos para una visita de valoración, pero el precio lo propone tu equipo después de verla.
- Escribir en frío por WhatsApp a contactos de portal que no han dado su consentimiento.
- Sustituir la diligencia debida que exige la normativa de prevención del blanqueo de capitales, que sigue haciendo tu equipo.
Qué medir
- Tiempo hasta la primera respuesta a un contacto de portal.
- Contactos cualificados frente a contactos totales, con los criterios que fije tu equipo.
- Visitas agendadas por el bot y visitas que se llegan a hacer.
- Preguntas sobre inmuebles que el bot no supo responder: fichas que conviene completar.